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HUMEDADES MÁS FRECUENTES De acuerdo con la familia de las humedades dos tipos se manifiestan con mucha frecuencia en nuestras obras: Las humedades por infiltración en cubiertas Las humedades por absorción capilar Se estima también la proveniente por condensación aunque de modo teórico y poco práctico. Erróneamente no se le tiene mucho en cuenta por estar generalmente circunscrita a aquellos lugares específicos con deficiente ventilación algo difícil de encontrar en nuestra arquitectura colonial, pero muy frecuente en nuestras construcciones modernas que exigen ahora de un balance de las calorías por climatización. La humedad por condensación no se encuentran de forma accidental en nuestros muros, su presencia es provocada por fenómenos higrotérmicos que a diario se suceden en muchas construcciones sean climatizadas o no. Cuando comúnmente se habla de suprimir la humedad sería más razonable y menos comprometedor ante semejante contrariedad sustituir tan radical término por el de control de la humedad. Es posible hablar en términos de suprimir si en los comienzos de una obra por ejemplo, se tuvieran en cuenta los documentos normativos y Regulaciones de nuestro Ministerio que especifican los procedimientos a seguir para evitar la afectación de nuestras obras en desarrollo por fuentes húmedas mediante la impermeabilización de cimientos y arranques de muros. La observancia y exquisitez en su cumplimiento por parte de todos lo que intervienen en una obra constituye un valioso paliativo que impedirá la proliferación de su indeseable presencia y no de su menosprecio con un sustancial alivio económico al país. Desafortunadamente, esto ya no es posible en el patrimonio edificado con más de 50 años, con la mitad de éste y en ocasiones con tan solo seis meses de inaugurada la obra. En la mayoría de las edificaciones afectadas por la humedad de remonte capilar, el acceso a cimientos para su tratamiento se convierte en impensable o impracticable por el elevado costo y las afectaciones colaterales que tendrían lugar en su entorno. Otra cuestión de importancia es el ingreso del agua en exteriores por impacto de los sucesivos frentes húmedos y empuje de los vientos (humedad por penetración) hacia el interior del muro a través del mortero que ha perdido sus propiedades mecánicas y función protectora a falta de una pintura adecuada o hidrófuga de superficie. (*) Al no estar consideradas en Norma Cubana alguna tomamos las dadas de la norma española NBE CT. Así con el repello de este producto, por ambas caras del muro, su coeficiente de transferencia térmica global bajará 2.50 a 0.87 W/m2. 0C mientras su resistencia térmica aumenta quedando holgadamente dentro del rango requerido por dicha norma. En efecto, gran parte del éxito en la deshumidificación de un muro se deba también al asilamiento térmico e implementación de barreras paravapor que, si bien el lado de colocación de los materiales atérmanos es indiferente en las barerras paravapor es de suma importancia el lado de su implementación. Los sistemas termodeshumidificantes cuentan con las siguientes ventajas: Deshumidifica: es un producto transpirable y de intercambio con la humedad ambiental por la formación de sus alveolares a semejanza de un "pulmón higrométrico" cuya naturaleza y características así lo garantiza. Térmico: Es un producto atérmano que confiere al muro propiedades para disipar gran parte del calor evitando las condensaciones. Térmico: Mantiene un ambiente fresco en la habitación. La eficiencia y ahorro energético de los equipos de climatización es apreciable. Respeta la fisonomía exterior del edificio al adecuarse a su estilo arquitectónico. No reduce volúmenes internos como sucede con la panelización.
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